Un vaso nuevo, liso
Una pizca de sal de grano
Esta fórmula es muy sencilla, y ha sido practicada por mucha gente
que se encontraba en situación económica difícil y de pronto su suerte cambió.
En el vaso —el cual utilizará el primer domingo de cada mes— añada un poco de
agua y mézclela con sal, déjela reposar por espacio de una hora, luego
enjuáguese las manos con el líquido y diga:
“La sal es protectora y ella me ayudará para que mi dinero se
multiplique y jamás falte en mi hogar”
Cabe señalar que la sal no siempre es negativa y muchas veces se
utiliza de protectora como en este caso.
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